19 de febrero de 2017 18:38

Activistas trans tuvieron que votar en la fila de hombres

La activista Rashell se colocó en la fila de hombres, ya que en su cédula consta como Ricardo Javier Erazo Chamorro. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

La activista Rashell se colocó en la fila de hombres, ya que en su cédula consta como Ricardo Javier Erazo Chamorro. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

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Isabel Alarcón
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Con un vestido negro y corto, que resaltaba sus curvas, además con mallas, tacones y cartera, Rashell Erazo acudió a votar pasado el mediodía de este domingo 19 de febrero del 2017. Llegó al Colegio María Auxiliadora, en el centro de Quito.

Al ingresar al recinto identificó rápidamente su mesa y, para asombro de algunos, se colocó en la fila de hombres. En ese momento, ante la vista de todos quienes estaban a la espera, se acomodó su cabellera rizada y larga y empezó a transmitir su experiencia, en vivo a través de su cuenta de Facebook; habló sobre la importancia de este momento.

“Yo soy una activista trans y estoy para ejercer mi derecho legítimo al voto, pero la ley reformatoria del Registro Civil no reconoce mi género". Eso empezó diciendo en su transmisión la Presidenta de la Asociación Alfil. Ella se refiere a la Ley Orgánica de Gestión de Identidad y Datos Civiles.

Rashell (su nombre social) tuvo que colocarse en la zona de los hombres, ya que en su cédula consta como Ricardo Javier Erazo Chamorro y aún conserva el campo sexo que indica que nació como un hombre. Es una activista transexual.

No cambió el campo de sexo por género en su cédula como una forma de protesta porque considera que la ley fue “mal modificada”. Para ella, esto solo consigue que las personas trans sean etiquetadas y es algo "figurativo”, que solo cambia en el documento de identidad, pero en su partida de nacimiento aún diría que es un hombre.

La activista Rashell se colocó en la fila de hombres, ya que en su cédula consta como Ricardo Javier Erazo Chamorro. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

Alrededor de 300 ciudadanos trans, de la comunidad de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexo, acudieron al Registro Civil hasta el año pasado. Ellos decidieron sustituir el campo de sexo por el de género en su cédula de identidad. Para hacer este trámite debían ser mayores de edad, acudir con dos testigos y hacer un pago. Otro grupo decidió no hacerlo porque consideraban que el campo género debía ser para todos los ciudadanos y no solo para una minoría. Esto porque afirman que eso mantiene la discriminación sobre ellos.

Muchos de los compañeros transexuales de Rashell pasan por la misma situación, cuenta, y espera que el próximo Presidente de la República trabaje en leyes más inclusivas que se plasmen de manera universal. Su deseo es que se reconozca su género que es cómo las personas se identifican y no a través de su sexo, que es cómo nacen.

Una vez que la fila avanzó, se acercó a la mesa para pedir las papeletas. Pidió que le tomen fotos de este momento para compartirlo en sus redes sociales. Al salir, se reunió con su mamá, quien había estado votando en la fila de mujeres y mostró el certificado de haber cumplido con su votación. Algunas personas miraban a esta activista trans. Ella no tiene problemas en visibilizarse, para que la gente entienda su lucha.

En el 2013, el Instituto Nacional de Estadística y Censos realizó una encuesta de condiciones de vida de la población Lgbti. Acudieron a responder la encuesta un total de 2 805 ciudadanos, el 30% dijo ser transexual.

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