5 de January de 2010 00:00

La acción, el suspenso y la ironía de ‘Bastardos sin gloria’ gustaron

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Redacción Espectáculo
espectaculo@elcomercio.com

Ir al cine   fue una opción para cientos de personas, que durante  el año nuevo  decidieron permanecer en Quito.

La tarde del domingo, por ejemplo, en Supercines de la av. 6 de Diciembre, las boletas para la película ‘Avatar’, del director James Cameron, estuvieron agotadas. Desde las 16:00 no había una sola entrada disponible, ni en 3D. Las únicas que se vendían eran para la función de las 21:40.



La taquilla
11  575 personas   vieron   el fin de semana  ‘Bastardos sin gloria’:  4 993    en Guayaquil,  3 747 en Quito y en cines en siete provincias, 2 835.   
Según   Consorcio  Fílmico, distribuidor de la cinta, las cifras están dentro de las expectativas, pues Tarantino  tiene su público.

Otra cinta que tuvo acogida este fin de semana fue el estreno de ‘Bastardos sin gloria’, del director Quentin Tarantino.

Las entradas también se terminaron para la función de las 16:15.
Rocío Rodríguez, quien llegó al cine con una amiga, tenía expectativa de verla. “Vi ‘Kill Bill’ 1 y 2 y son súper sangrientas con el estilo de Tarantino, ahora no sé cómo será esta película, pero me llama la atención el argumento”.

La historia central se ubica en el primer año de la ocupación alemana en Francia, donde una joven francesa, Shosanna Dreyfus, llega a escapar de un cazador de judíos. Con el tiempo, la chica  se convierte en dueña de un pequeño cine en París.

La tensión se sintió en la sala a los pocos minutos de iniciada la cinta cuando los familiares de Shosanna mueren a tiros.

El argumento se acentúa cuando la joven francesa es acosada por un joven soldado alemán. El ministro de Propaganda, Joseph Goebbels, también la conoce y decide estrenar su último filme, la  historia de este soldado alemán, quien desde una torre mató a 300 enemigos, en la sala de cine de la joven judía.

Alrededor de esta historia se teje otra, la del teniente Aldo Raine, quien junto con un grupo de siete solados, emprende su misión: matar nazis.

Los disparos y la sangre predominan en el filme, que tiene acción, ironía y suspenso. Luego de dos horas y media, el público salió satisfecho.

“Me gustó, el final fue lo más intenso. Deja un mensaje interesante, que quien a hierro mata a hierro muere. El hombre no tuvo compasión con la gente y tampoco tuvieron compasión con él. Muy buena”, dijo Silvana Pérez.

Para Mishell Falconí, en cambio, la película  transmitió la tensión de los estadounidenses que intentan no ser descubiertos en medio de los nazis. “La parte violenta siempre es fuerte.
Las cintas de Tarantino siempre tienen violencia, pero en esta no me pareció que haya tanto como las otras, incluso es irónica”.

Con su punto de vista coincidió Víctor Morales. “Hay algunas partes que no se le toma en serio sino va a la broma. Me impactó cuando le marcan la señal nazi en la frente. Me gustó la cinta”, comentó Morales,   a la salida de la sala.

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