El abstracto de Ciria en el MAAC

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Redacción Guayaquil

Entre los pintores abstraccionistas españoles que tienen nombre, vigencia y reconocimiento internacional, en los últimos años, está José Manuel Ciria. El artista, nacido en Manchester (1960), presenta en Guayaquil la exposición ‘Rare Paintings’.

Este  nuevo período de su producción comenzó en 2005. En ese año decidió trasladarse de Madrid a Nueva York, “en busca de una reinvención, en donde empezar de nuevo y que me permita llevar mi pintura en otra dirección. Eso era necesario”.

Pero, ¿por qué Nueva York? Ciria, con su hablar claro y  pausado, dice   que no se trataba de buscar algo específico en esa ciudad. Algo que no pudiera encontrar en  la misma Madrid, en París o cualquier otra ciudad de Europa en la que ha vivido.

Se trataba de   un  viaje para buscarse y hallarse  interiormente. En su diálogo hay mucho de teoría y de filosofía. Con frecuencia recurre a lo que dijeron filósofos o críticos de arte, para complementar su posición sobre la etapa abstraccionista que está viviendo en estos momentos.

De hecho, ese viaje le costó alejarse de su familia. Mas para el artista era necesario. También sus hijos entienden mucho su oficio, no solo por irse a vivir a los Estados Unidos, sino por los continuos viajes que exige la difusión de su trabajo.

Desde 1984 tiene a su haber 90 exposiciones individuales y 240 colectivas. El abstraccionismo de Ciria ha estado en América, Europa, Asia y África.

En un recorrido por la sala de exposiciones del Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo (MAAC) mirando sus cuadros, el artista explica los cambios más importantes.

Dice que una  de sus   decisiones fue apoyarse en el dibujo, lo que desembocó en  retomar las estructuras y, en cierta forma, contener lo que pinta. “Ello permite que la abstracción sea extraña, aunque  me gusta usar más la palabra extrañada. Es una pintura abstracta de raíz y de construcción figurativa”.

En ese momento, Ciria indica el cuadro ‘Cabeza de parches’, de 2 m x 2 m (dimensiones que prefiere para sus cuadros). Sin esfuerzo, el espectador puede    visualizar esa parte del cuerpo, con una prominencia del blanco y unos tonos castaños oscuro.

Esa identificación o ubicación inmediata de las formas no es una constante en la mayoría de cuadros expuestos en el MAAC. Para el artista, esa situación es intencional ya que se genera un juego cuando se capta la atención de quien mira los cuadros.

“El engaño en la lectura visual es lo que me interesa. De repente, pongo realmente una cabeza  o una mano y el espectador en el momento que lo ve quiere interpretar lo demás y todo lo demás es completamente abstracto”.

Como señala el español Carlos Delgado, curador de la exposición, lo que Juan Manuel Ciria hace en Nueva York es enfriar esa expresividad del color, reduce la gama cromática y empieza a introducir la línea como elemento contenedor”.

Viajar a esa ciudad no solamente significó un cambio geográfico sino también formal y conceptual y eso se evidencia en esta exposición. A partir de una selección de sus obras más importantes, hechas entre 2005 y 2008, se crea una serie llamada La Guardia Place, que es el barrio en donde vive en esa metrópoli estadounidense.

“De lo que había sido su etapa más fuerte y de corte más expresivo mostrada y concebida en Madrid, en los años 90, en Nueva York empieza a trabajar con otros elementos formales”.

Ciria tenía claro que ir a esa ciudad  no significaba “convertirse en un instalador a la moda e en un hacedor de cachivaches”. Optó por una pintura más experimental, de búsqueda y en todo tipo de soportes.

El artista trabaja en materiales como lienzos y lonas de plástico y usa pigmentos experimentales elaborados con aceite, agua y ácidos. En cada cuadro, Ciria   busca ir más allá. Por ahora, luego de Guayaquil, sus cuadros irán a Panamá y El Salvador.  

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