25 de mayo de 2015 12:41

332 abanderados de planteles de Quito recibieron un reconocimiento a su esfuerzo

Israel Freire, de 21 años, es estudiante del Colegio Twinza. Es abanderado del Pabellón Nacional pese a haber dejado los estudios durante dos años. Foto: Mariela Rosero/ EL COMERCIO.

Israel Freire, de 21 años, es estudiante del Colegio Twinza. Es abanderado del Pabellón Nacional pese a haber dejado los estudios durante dos años. Foto: Mariela Rosero/ EL COMERCIO.

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Mariela Rosero

Israel Freire, de 21 años, caminaba de la mano de su hijo de 2, en el parque Itchimbía la mañana de este 25 de mayo.

Minutos antes recibió la condecoración Abdón Calderón, en el Palacio de Cristal, en un acto organizado por el Concejo Metropolitano.

El galardón al mérito estudiantil lo recibieron 332 abanderados de todos los establecimientos fiscales, municipales y particulares de Quito. Para él fue especial porque dejó las aulas durante dos años. En el primero se dedicó a prepararse hasta conseguir la licencia profesional como conductor y en el otro año trabajó en el bus de su padre. Es parte del Colegio Particular Tiwinza, en donde también se prepara la madre de su hijo.

“Este es un paso, me siento muy bien. Pero mi sueño es ser oficial de la Policía o policía metropolitano, también podría ser militar”, contó.

El alcalde de Quito, Mauricio Rodas, felicitó a todos los chicos porque “muestran lo más alto de los valores quiteños, entrega, sacrificio, tenacidad”.

Pero resaltó el esfuerzo de los jóvenes con casos especiales, con diversos tipos de discapacidad, de otras edades, a las madres que con han compartido el tiempo de la crianza con el de los estudios.

Melania Chalco, del Instituto de Audición y Lenguaje, intervino en representación de los condecorados. Pero más que nada de 180 compañeros. Agradeció a su familia por darle amor, confianza y seguridad; a Dios, al Cabildo. Recalcó: “somos personas sordas, no sordo mudos ni pobrecitos sorditos. Tenemos un lenguaje de señas para expresarnos”. Una intérprete permitió a los asistentes conocer lo que decía con movimientos de sus manos y gestos.

Melania resaltó que son un grupo minoritario pero que tienen capacidad y necesitan apoyo para mejorar sus equipos tecnológicos y la infraestructura para aprender. El auditorio la aplaudió con los brazos arriba y moviendo las manos.

Los chicos sonrieron, cuando el Alcalde les sugirió equilibrar los tiempos. No solo dedicarse a los libros, sino también tener momentos de diversión. Les dijo, entre serio y bromista, que seguramente se han sacrificado tanto que no han ido al cine o no pasaron tanto tiempo con su novia o novio; así que les aconsejó compensarlos.

También la segunda vicepresidenta del Concejo, Anabel Hermosa, participó y se dirigió a los asistentes, como titular de la Comisión de Educación. Dijo sentir alegría y orgullo por ser parte del acto, un día después del 24 de Mayo. "Más que la entrega de una medalla o un diploma era el reconocimiento del camino a la excelencia que han elegido", precisó.

La edil de Alianza País aseguró que quien elige el camino de la excelencia no lo hace solo en lo académico, sino como hijos y ciudadanos. "Es una ruta difícil porque significa más dedicación, esfuerzo, sacrificio... Implica rebelarse contra los estándares".

Sentados en las sillas, en el Palacio de Cristal, estaban Nancy Alarcón y Edgar Granizo, de 46 años. Les emocionó ver a su hijo, Andrés Granizo, condecorado a los 17 años. Quiere ser Ingeniero en Telecomunicaciones. No solo es abanderado del Técnico Sucre, sino que también fue abanderado en la Escuela Otto Arosemena Gómez. Son cuatro hermanos. Él es el menor.

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