21 de November de 2009 00:00

1 400 toneladas de basura se recogen en los 471 ecotachos

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Redacción Quito 
quito@elcomercio.com

Los alrededores del mercado Central de Sangolquí, en el valle de Los Chilllos, lucen limpios. En la intersección de las calles Venezuela y Pichincha no hay basura. Los desechos que salen de la feria los días sábados y domingos son colocados en un tacho grande de color verde. El recipiente es parte del sistema de recolección de basura conocido como ecotacho.
Dioselina Caiza, propietaria de un local de comidas en el interior del mercado, dice que una de las mejores obras del Municipio  ha sido la instalación de los 471 ecotachos en distintas calles de la zona urbana especialmente.

El proceso
Luego  de la  recolección, un carro cisterna se encarga de limpiar los tachos por dentro y por fuera.   El lavado  tarda entre un minuto y minuto y medio.El sistema  empezó a funcionar desde diciembre en  el centro de Sangolquí y se fue ampliando hacia el sector de El Triángulo.

La primera etapa empezó a funcionar en diciembre del año pasado. Aunque el sistema, en principio, generó críticas los habitantes apoyan la iniciativa.
 Caiza asegura que la ciudad, en las calles donde están los ecotachos, mejoró el aseo. “Desde que colocaron el ecotacho en la esquina del mercado los perros ya no destruyen las
fundas de basura y el sector está limpio”.

Según el departamento de Control Ambiental del Municipio de Rumiñahui, a través del ecotacho se  recogen 1 400 toneladas de basura cada mes.  En todo el cantón se generan  2 200 t.
 
Cada recipiente  verde tiene una capacidad de almacenamiento de 2,4 metros cúbicos. En cuanto al proceso de recolección, la basura se recoge entre tres y seis veces por semana, dependiendo del lugar donde esté ubicado.

Gonzalo Aguilar, dueño de una tienda frente al mercado, en la calle Pichincha, explica que en el mercado se recoge basura hasta seis días a la semana. El comerciante, sin embargo, reconoce que  fue uno de los opositores a la instalación  por interrumpir el paso de los peatones por la vereda.

Esa misma molestia tiene Patricio Arellano, otro habitante de Sangolquí. Para él, la distancia entre cada recipiente en una misma vía (600 metros aproximadamente) complica el paso de los transeúntes por la vereda.

Eso obliga a que las personas caminen por la vía. “Es peligroso. Hay  sitios donde  el tacho está en la vía. También hay moradores que todavía sacan la basura a las esquinas y hay malos olores”, concluye Arellano.
  
Sin embargo,  José Aliaga contradice a su vecino y elogia el sistema que, dice,  no genera  malos olores en los recipientes.

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