26 de January de 2010 00:00

400 chicos se capacitan en un proyecto

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Redacción Quito
quito@elcomercio.com

Tres  repisas llenas de trofeos adornan la entrada de la Escuela de Deporte Su Cambio por el Cambio, que funciona dentro de Fundeporte, en el sur de la ciudad.
  
En el proyecto social, que este 30 de enero cumplirá 15 años, se entrenan y estudian 400 niños y jóvenes. Los mismos que para ingresar debieron cumplir ciertos requisitos y permanecer en una situación de riesgo.



Las clases y los talleres
En la Escuela  Deportiva Su Cambio por el Cambio se dictan talleres  de corte y confección, carpintería, horticultura, hotelería, fideos y mecánica.  
Las actividades  deportivas que realizan todos desde las 08:00 son: judo, ciclismo, lucha, atletismo, entre otros. 
Las horas de  clase terminan a las 17:30. Los chicos también reciben clases de inglés.Para el padre Sereno Cozza, director pedagógico del proyecto, lo más importante es que los chicos deseen  cambiar de vida. En ocasiones -cuenta- los jóvenes se van y no regresan más. “A muchos no les gusta la disciplina y creen  que estar aquí, capacitándose, es perder el tiempo”.

En la mayor parte de los casos, la predisposición familiar es la única herramienta con la que cuentan estos niños y jóvenes. De lo contrario, no hay quién los impulse a continuar con las terapias. Así lo afirma Ruth Rivadeneira, quien asiste al padre en el proyecto desde 1995.

Por el lugar  han visto pasar cientos de jóvenes que, después de terminar con las terapias, deben salir a las calles para buscar sustento. Cerca del 70% de los chicos y chicas que ingresan se recuperan y salen adelante.
 
Ayer, mientras los muchachos estaban en el taller de horticultura, llegaron dos jóvenes a  visitarlos, Luis Gualavasí y Mayra C. (nombre protegido por seguridad). Mayra tiene 20 años y espera su segundo bebé.  A pesar de su deseo por cambiar, hay factores en su vida que le impiden hacerlo completamente.

Por lo que de vez en cuando acude a la Fundación para   pedir ayuda.

Gualavasí tiene  16 años e ingresó en el sitio cuando tenía 9 porque sus padres fallecieron. Sus familiares lo llevaron con el propósito de que no dejara su educación, pues  presentaba algunos indicios.  Ahora estudia cuarto año en un colegio fiscal y dice que siente gratitud con los profesores que le brindaron apoyo en esa  etapa de su vida.

La rehabilitación de los jóvenes incluye terapia deportiva y su educación escolar y secundaria. Los chicos participan en concursos mundiales y muchos de ellos han ganado campeonatos.
 
El sitio se fortalece constantemente gracias al voluntariado nacional y extranjero. Jóvenes de entre los 25 y 30 años vienen al país para prestar ayuda dictando materias en la escuela deportiva.

Giuseppe Baldini enseña natación, cocina y deportes. El italiano llegó al país en un viaje de meses pero el pasado noviembre cumplió dos años.

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