7 de agosto de 2014 00:05

35 años de caudillismo en los partidos

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Carlos Rojas A. Editor 
politica@elcomercio.com

El lunes se confirmó la eliminación de cuatro organizaciones políticas. Dos de ellas (MPD y PRE) tuvieron un peso importante en el último período democrático.
Este domingo 10 se cumplirán 35 años del inicio del gobierno de Jaime Roldós.

Del sistema de partidos que nació con la Constitución, aprobada en 1978, hoy solo quedan recuerdos. Las dos fuerzas que lograron mantenerse vigentes desde entonces son el socialcristianismo y el Partido Socialista.
Estas, al igual que Pachakutik que surgió a mediados de los 90, y Sociedad Patriótica, fundada en el 2002, buscan superar lo que analistas como Julio Echeverría definen como un período de transición.

Su argumento parte de la idea de que tras los cambios constitucionales del 2008, se dispuso la refundación de todo el sistema de partidos, comenzado por la recolección de firmas de apoyo. Esta urgencia organizativa, que ha estado atravesada por dos procesos electorales, impidió, según Echeverría, que los ecuatorianos tengan claro qué agrupaciones políticas rigen en el país y, sobre todo, cuáles son sus principales presupuestos ideológicos. “Luego de esta transición, el panorama quedará más claro”.

Otro estudioso del sistema de partidos en el Ecuador es Sebastián Mantilla. Para él, las dudas que se ciernen sobre el tipo de agrupaciones que hoy tiene el país no se despejarán por efectos del tiempo. “A diferencia del período que se inició en 1979, hoy tenemos agrupaciones mucho más caudillistas y menos doctrinarias”.

Él asegura que el verdadero peso que tienen Alianza País, Creo, SUMA o el PSC, responde a cómo les vaya electoralmente a sus únicos líderes: Rafael Correa, Guillermo Lasso, Mauricio Rodas o Jaime Nebot. A su juicio, las excepciones están en Pachakutik y Avanza, un partido más orgánico.

En un reciente estudio publicado por Simón Pachano, en la revista Latinoamericana de Política Comparada, bajo el título ‘Adiós partidos, bienvenidos caudillos’, se concluye que en las elecciones presidenciales del 2013, en general, las organizaciones políticas tuvieron, a nivel de asambleístas una menor votación que sus candidatos presidenciales.
Ello lleva a afirmar que los partidos y movimientos actualmente inscritos dependen en gran medida de sus líderes.

Aunque el caudillismo siempre fue preponderante en la política ecuatoriana, Mantilla recuerda que el sistema político que se inauguró en 1979 tenía fuerzas que se forjaron sobre la base de principios más que sobre figuras: el Partido Conservador, el Liberal, la Izquierda Democrática o la Democracia Popular. Incluso, el PSC era una fuerza constituida cuando León Febres Cordero descolló.

Las bases sociales y políticas que dieron origen a las fuerzas del siglo XX se resumen con claridad en el aporte académico de Rafael Quintero. Para él hubo partidos con base terrateniente, otros nacidos de las distintas “burguesías”, así como de las capas sociales intermedias y grupos étnicos. Desde esa perspectiva, era más fácil identificar su ideología.

¿Qué pasa ahora? Echeverría insiste en que este período de transición impide definir con absoluta certeza qué principios tienen hoy los partidos. “En este momento, lo único que se ve son respuestas conceptuales a la gran inquietud que tienen los ecuatorianos sobre el futuro de la democracia”. Es por ello que fuerzas como SUMA o Creo responden más bien a esa relación Estado-sociedad, desde categorías como la libertad.


Por ahora, insiste Echeverría, la visión de la economía no es un punto ideológico primordial. Por eso, concluye Mantilla, es fácil escuchar a un Presidente cuyo discurso reivindica a la izquierda, pero firma un TLC con Europa o retome su relación con los multilaterales.

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