27 de junio del 2015 00:00

En 34 días cambió el panorama político

24 Correa

El 24 de mayo, Correa llegó rodeado de seguridad entre sus simpatizantes. Archivo / EL COMERCIO

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Estefanía Celi R.
Redactora (I)
eceli@elcomercio.com

El 24 de mayo, en su Informe a la Nación, el presidente Rafael Correa habló de lo que sería su agenda legislativa, anticipando que para impulsarla asumiría el costo político del caso. Fueron los proyectos de ley sobre las herencias y la plusvalía. Momentos antes relativizó la búsqueda de los consensos como el fin último de la democracia conservadora. Para él, democracia también es sinónimo de confrontación.

“Nos quieren hacer creer que la política democrática es necesariamente la política del consenso”, dijo.

Han pasado 34 días desde su discurso y la confrontación que él reivindicó se ha instalado en el país, precisamente, a raíz de esos dos proyectos de ley que ya le significaron un marcado costo político.

La posición del Gobierno dio un vuelco cuando, tres semanas después del informe en la Asamblea, y en cadena nacional, el Mandatario anunciara el retiro temporal de esos proyectos y la apertura al “diálogo nacional”. Fue la reacción ante las protestas -que llevan ya tres semanas- y que nacieron a partir de las propuestas de aumento de estos impuestos. La invitación al debate no incluye solo esos temas, también se extendió a una plataforma bajo el rótulo de ‘equidad y justicia social’. Y en ese llamado a discutir el modelo de “sociedad que se quiere”, se han mantenido.

El analista político Luis Verdesoto cree que esta modificación en el discurso del oficialismo no necesariamente significa un cambio en el Mandatario. “Lastimosamente no estamos hablando de otro Correa. Su actitud sigue siendo la misma, pues no es capaz de llegar a acuerdos”.

Sin embargo, Verdesoto cree que lo que sí se ha modificado son las condiciones generales de la sociedad ecuatoriana. “Antes, por miedo o por fascinación, pues un populista es un personaje seductor, lo recibían con cariño, amor y fe. Pero ahora ha perdido credibilidad y ese encanto. Ese es el derrumbe del populista, aunque no creo que aún el Presidente se ha derrumbado”, asegura.

Ayer, el buró político de Alianza País se reunió en el Palacio de Carondelet para analizar el avance del proceso de “diálogo nacional”. Según Pabel Muñoz, secretario de la Senplades y encargado de coordinar la discusión, hasta este fin de semana los ministerios deben entregar sus propuestas para definir un calendario.

Mientras, ya tienen actividades previstas para la siguiente semana: el martes habrá un encuentro en Esmeraldas con los sectores sindicales.

Sin embargo, Correa no debatirá personalmente. El líder de Creo, Guillermo Lasso, ha invitado al Mandatario a discutir sobre las exigencias de las personas que han salido a las calles en diferentes ciudades del país, sin embargo Muñoz señala que “él es el Presidente; no está de candidato”.

Las protestas comenzaron con el Comité Empresarial Ecuatoriano, que expresó su rechazo a las reformas tributarias en un comunicado publicado el domingo 7 de junio, dos días después de entregado el proyecto de herencias. Al día siguiente, se dieron las primeras manifestaciones en Quito, que se propagaron por otras ciudades en los días siguientes y que llevan ya tres semanas.

Para Verdesoto, esta es una muestra del desencanto de la gente, pero duda que en realidad el Gobierno lo tomara en cuenta. Su decisión de llamar al diálogo es su respuesta ante la venida del papa Francisco, el 5 de julio.

De hecho, el día que Correa retiró “temporalmente” los proyectos de ley de herencia y de plusvalía, hizo varias referencias al Sumo Pontífice e hizo un llamado a la paz.

“La presencia del Papa es la que ha conseguido esto, pero el verse forzado a una actitud de diálogo no significa que haya realmente una actitud de diálogo, pues el Presidente ya ha dicho que el consenso es conservador”, asegura Verdesoto.

Mientras tanto, el Gobierno se prepara para mantenerse en vigilia. Después de las manifestaciones del jueves en Guayaquil y Quito, la de ayer en Machala, funcionarios del Gobierno llamaron a los simpatizantes de Alianza País a la Plaza Grande para “defender la revolución”. Y hoy, dará su enlace sabatino en Guayaquil, dos días después de la marcha de Nebot.

Momentos de la oposición de Nebot

Jaime Nebot, alcalde de Guayaquil, es quizá la principal figura de oposición en los ocho años del correísmo. En este mes, las críticas aumentaron y organizó una marcha masiva el jueves en el Puerto Principal. Propuso la movilización el 12 de junio, durante el discurso en la ceremonia de los 191 años de cantonización de Machala. El 10 de este mes, en cambio, desde Nueva York, anunció la suspensión de su estancia en EE.UU. Volvió al país proclamando críticas al Gobierno. Luego cuestionó el diálogo propuesto sobre los proyectos de ley de herencias y plusvalía, además del modelo de país.

Páez usa las redes sociales como vía

Un video en la página de Facebook del asambleísta Andrés Páez y un evento creado en esa red social fueron los métodos que ese legislador utilizó para la primera convocatoria, el lunes 8 de junio, a protestar en contra del Régimen. Desde un inicio su consigna fue que las manifestaciones no nacen solo de los proyectos de leyes de herencias y de plusvalía, sino de una serie de temas acumulados. Páez, asambleísta por Creo, fue quien encabezó la caravana que buscaba esperar a Correa en el aeropuerto y también quien convocó a la última manifestación, el jueves, en Quito.

Lasso busca que Correa debata

Guillermo Lasso es uno de los principales convocantes a las manifestaciones contra el Régimen. El candidato a la Presidencia en 2013, además de las llamadas a movilizarse, ha respondido directamente al presidente Correa, que se ha enfocado en él como uno de sus principales opositores en esta jornada de protestas. El líder de Creo pidió ser recibido en la Asamblea para explicar cómo los proyectos afectan a la clase media, pero -según dijo- le respondieron que los planes no se están tratando. Además envió una carta en la que pidió a Correa que debatan.

Rodas apareció a las tres semanas

El alcalde de Quito, Mauricio Rodas, pasó de ser un personaje que evitaba la confrontación con Correa a un detractor del Régimen. En sus primeras intervenciones sobre las protestas, la unidad y el respeto eran su postura. Sin embargo, su discurso fue tomando fuerza: pidió el retiro de los dos proyectos polémicos, luego el archivo definitivo, hasta que salió a marchar en la avenida De los Shyris. El jueves, de sorpresa, apareció en la concentración con la expresión “Quito no se ahueva, y yo tampoco”. Además emprendió la Minga Quiteña en la que pidió listones blancos en la ciudad.

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