7 de April de 2010 00:00

234 camaroneros serán desalojados

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Redacción  Guayaquil
guayaquil@elcomercio.com

Las notificaciones para desalojar a 234 camaroneros empezaron a entregarse  desde el lunes pasado. Para hoy está  previsto acudir a las piscinas ubicadas en la zona de las Esclusas,  en el sur del Guayaquil,  y mañana a las instalaciones cercanas al Golfo del puerto principal.

Se trata de 3 047 hectáreas que operan sin permiso en zonas protegidas y no tienen concesión. Diego Rodríguez, director de protección ambiental de la Dirección Nacional de Los Espacios Acuáticos (Dirnea), dijo  que tiene ubicadas a las camaroneras pero en algunos casos no posee los nombres de los propietarios.

“En algunas zonas sabemos los nombres pero no podemos decirlos  porque luego se van. Llevamos las notificaciones y ahí ponemos los nombres”.
Los  desalojos se realizarán en su mayoría en los alrededores del Golfo de Guayaquil, que concentra el 80%. Una vez notificados, los camaroneros  tendrán 60 días para retirar sus equipos, maquinarias y demostrar con documentos que los terrenos son legales.

Rodríguez sostuvo que tienen 30 días para entregar los pedidos de desalojo a todos los involucrados. “Ya se notificaron a todas las direcciones regionales para que sean  entregadas. Hay lugares lejanos  y difíciles  de llegar”.

Además, la Subsecretaría de Acuacultura registró a 463 dueños de camaroneras que no actualizaron sus documentos ni se regularizaron hasta el 31 de marzo pasado. Eso significa que las propiedades serán revertidas al Estado. Se calcula  una extensión de 20 000 hectáreas.

En el país existen  162 000 hectáreas, de las cuales 56 000 están  concesionadas  por el Estado en las zonas de playas y bahías.

César Monge, presidente de la Cámara Nacional de Acuacultura (CNA), dijo  que la regularización y los desalojos son un engaño porque hay un proyecto de Ley de Aguas que será suficiente para acabar con toda la industria. “Hablan de desalojos y regularización pero hay un proyecto que busca prohibir la operación de  cultivos de especies acuáticas en playas y bahías. Todos seremos desalojados de las camaroneras”.

Monge explicó  que la entrega de camaroneras a los comuneros de la isla Puná es también una burla porque se quedarán sin operar ni utilizar el agua de mar.

 “Los asambleístas del Gobierno no tienen idea de lo que son las playas y bahías cuando se habla de camaroneros. Ellos piensan que son playas de turistas y que por eso no deben tomar el agua. Están equivocados”.

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