14 de November de 2009 00:00

220 familias presionan a los dueños para que vendan la hacienda Gatazo

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Redacción Sierra Centro

Nuestros abuelos y padres trabajaron en la hacienda Gatazo. Por eso nos pertenece. Esa frase la repitió por más de una vez Catalino Cubi, de 74 años. 

El indígena asistió el jueves a la asamblea que  organizaron los dirigentes de la comunidad Gatazo Zambrano, en el cantón Colta. El fin fue difundir la decisión de comprar la hacienda de 32 hectáreas, en USD 400 000.



Un poco de historia
Una investigación que realizó el Banco Central indica que la hacienda Gatazo era una de las más prósperas de Chimborazo. En 1904 se instaló en la propiedad un campamento para albergar a los obreros que trabajaban en la construcción de la vía férrea Colta-Riobamba.
En el Instituto Nacional de Desarrollo Agrario (INDA) no se ha presentado ninguna denuncia sobre la invasión de tierras en la hacienda Gatazo.El presidente de la comuna, Gustavo Rea, informó que las 220 familias que habitan en la zona comprarán la tierra con un préstamo que gestionarán en el Banco Nacional de Fomento. Su objetivo es producir zanahoria, coliflor, remolacha, culantro y brócoli para exportar.

Rea dijo que la hacienda está abandonada desde hace 30 años. “El Gobierno ofreció entregar las tierras improductivas a los indígenas. ¡Por eso esta tierra es nuestra, compañeros!”, expresó antes del inicio de la asamblea, que se realizó en la casa comunal.

La gente aplaudió. Otros salieron para mirar el nuevo tractor que compró la comunidad, en USD 44 500.  

“Ahora tendremos más terreno para producir. Desde hace 10 años sembramos brócoli. Nuestros ingresos mensuales son de USD 350. Con esta actividad, la migración ha disminuido”, comentó feliz Flavio Llangarí.

La familia Castillo Zambrano es dueña de esta hacienda, que data de 1857. Es una de las más antiguas que aún quedan en la provincia de Chimborazo.

Durante décadas, allí se sembraron cebolla y zanahoria, que se ofertaban en los mercados de Riobamba. Además, se cultivaba alfalfa para venderla a la fábrica riobambeña Alfapasto. En la asamblea, el dirigente Rea también anunció que se definió cómo se distribuirá la tierra.

Cada familia accederá a 1 400 m² para cultivar los productos y deberá aportar con USD 1 800, que serán pagados a un plazo de  entre 5 y 10 años.

Las representantes de los dueños son Cecilia y Silvia Castillo. Ellas accedieron a vender la tierra luego de una negociación con la dirigencia y con el jefe  político del cantón Colta, Miguel Díaz.

Él señaló que el pasado 6 de noviembre los indígenas invadieron por varias horas la hacienda. “Cuatro dirigentes incitaron a la gente. La invasión duró poco porque el presidente de la comuna pidió calma”.

El jueves en la mañana, 400 comuneros intentaron ingresar a la propiedad con tres tractores. Díaz agregó que la Tenencia Política medió en este conflicto, para evitar más problemas.

“Hubo agresión verbal. Un grupo de indígenas insultó a las propietarias.  Pero ellos fueron separados de la comunidad por su mal comportamiento. Al mediodía se llegó a un acuerdo con las dueñas. Luego se convocó a la asamblea”.

Además, se presentó una demanda a las propietarias bajo la figura de impedimento de venta. Eso, para que la tierra sea adquirida exclusivamente por la comunidad. Al respecto, las dueñas prefieren no emitir declaraciones.

Sin embargo, en el Centro Agrícola de Chimborazo hay preocupación. Su presidente, Hernán Chiriboga, explicó que el Estado debe garantizar el derecho a la propiedad que sí produce.

“Las hermanas Castillo estaban sembrando pasto en los últimos meses. Su meta era dedicarse a la ganadería. Estas tierras no estaban abandonadas. Pero a más de ello, la propiedad es una de las más emblemáticas y antiguas de la provincia”, añadió.

La decisión de la comuna Gatazo Zambrano de comprar la hacienda es justificada por el Movimiento Indígena de Chimborazo, filial de la Conaie. 

Su presidente, Delfín Tenesaca, dijo que si la tierra no cumple una función social debe ser entregada a la comunidad. Aclaró que el Movimiento no se responsabiliza por el comportamiento de la comunidad. “En cada lugar hay un reglamento”.

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