3 de March de 2010 00:00

210 ecotachos y 5 islas ecológicas mejoran la imagen de Sangolquí

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Redacción Quito

En el cantón Rumiñahui se aplica un nuevo sistema de recolección y selección de basura.

La instalación de 210  ecotachos en este cantón, colocados desde diciembre de 2009, ha mejorado la imagen de sus calles. 

Para John Bustamante, uno de los trabajadores de la gasolinera, ubicada a 300 metros al oriente de El Triángulo, los ecotachos son de gran utilidad para los vecinos. 

Otras ubicaciones
En los próximos  días,  el Municipio de Rumiñahui tiene previsto ubicar cuatro  islas ecológicas en  la Escuela Politécnica del Ejército (Espe), en   la gasolinera Viejo Roble y  otra a la  altura del Cuerpo de Bomberos.
El Cabildo compró  los ecotachos a Themac, una empresa italiana que dotó de tachos también a Ambato,  Tungurahua.  
A partir de enero de  este año se prevé ubicar 12 contenedores más  en toda la zona urbana. Cada isla cuesta USD 5 800.
Desde diciembre del  año pasado, se han entregado tres toneladas de plástico, papel y cartón a la Fundación Hermano Miguel, que funciona en Quito.

Durante los dos meses en que los tachos fueron instalados frente a la  gasolinera, Bustamante  ha visto a cientos de personas depositar allí sus desperdicios. Antes -recuerda- se acumulaban las bolsas de  basura en las esquinas.

Los ecotachos, que tienen una vida útil de ocho años, tienen una capacidad de almacenamiento de 2,4 metros cúbicos. En los contenedores se pueden depositar las fundas de basura que contengan cualquier tipo de desechos.

Sin embargo, en cinco puntos de Sangolquí se instalaron también contenedores para reciclar papel, cartón y plástico. A estos puntos,  el Municipio de Rumiñahui denominó ‘islas ecológicas’.

En cada punto  hay dos tachos. La gente puede arrojar desechos de papel y cartón en un contenedor amarillo  y en otro  blanco, cualquier tipo  de  plásticos.

Marisol Gómez, administradora de una de  las urbanizaciones en donde se instalaron los contenedores, dice que con el uso de los ecotachos e islas ecológicas  se evitó que las bolsas de basura se dejen en las calles.

A veces -asegura- los perros rompían las bolsas  y las aceras se llenaban de desechos. Por lo que la administración de la urbanización de 400 casas solicitó al Cabildo     la instalación de los tachos.

El proyecto, que fue una iniciativa también de la Fundación Hermano Miguel, se financia con la aportación de la empresa privada. A cambio, las entidades colocan su publicidad en los exteriores de las islas ecológicas.

Todos los desechos que se recolectan en las islas ecológicas se entregan a la Fundación para que sean comercializados. Más de 600 empresas compran el papel y el plástico para reutilizarlos.

Para María Eugenia Paredes, presidenta de la Fundación Hermano Miguel, el pago que reciben por los materiales reciclados es de gran ayuda para su labor social. La organización  brinda ayuda y terapias a personas que han sufrido algún tipo de discapacidad y también fabrican prótesis.

La Empresa de Manejo de  Desechos Sólidos de Rumiñahui se hace cargo de la recolección y limpieza de todos los tachos.

Rodrigo Patiño, gerente de la entidad municipal, explica que su colocación ha sido de gran utilidad para la empresa, pues los ayuda con la selección de desperdicios. La recolección   se realiza por zonas, en diferentes días y horarios. Patiño considera que el proyecto está dando buenos resultados pero cree que tendrá mayor incidencia si se realizan más  campañas de concienciación.

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