29 de November de 2009 00:00

14 años después, el canal de riego Píllaro está inconcluso

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Redacción Sierra Centro

Las manos de Arnulfo Constante son grandes y callosas. En los dedos y en las palmas hay huellas de cicatrices.



Un cantón ganadero
Según el Municipio,  más del 70% de las comunidades  beneficiadas con el canal de riego se dedica a la  producción lechera.
Cada día  se obtienen  100 000 litros de leche, que se ofertan a las empresas de lácteos.
La Junta de Regantes   aún no define una cuota por el uso del agua.  El canal de riego Píllaro tiene dos ramales. En el primero hay 22  captaciones y en el segundo, 11. La tarifa se debatirá.  


“Durante cuatro años usé pico y pala para cavar las zanjas. Mis manos sangraban. Pero no me importa. Había que sacrificarse para tener agua”. 

Constante es un ganadero que  en los últimos años  recolecta a diario  70 litros de leche en su propiedad,  ubicada en Santa Rita. Es  un pueblo donde las fincas están flanqueadas de árboles frutales   y  las casas de techos de teja,  rodeadas de   pastizales.

En estos días, luego de la garúa vespertina hay bruma. Hace frío.   En 1995, 3 000 personas de Santa Rita y de otras 59 comunidades  del cantón Píllaro    se unieron  para organizar mingas y  continuar la construcción de  un canal de riego de 35 km,    para  irrigar   7 000 hectáreas.

En esos terrenos,   los campesinos siembran papas, pasto, lechuga, zanahoria, árboles frutales  y otros productos que se distribuyen en los mercados de Riobamba, Ambato, Quito, Guayaquil y  otras ciudades. 

La infraestructura es una de las más grandes de la provincia de Tungurahua.  En  1974, el Gobierno construyó  la central hidroeléctrica que funciona con el agua  de la laguna de Pisayambo.

Además, se hicieron dos túneles como parte de la primera fase del  canal de riego.  “La obra no concluyó. Estuvo abandonada décadas”, recuerda Constante.

Los dirigentes acordaron reiniciar los trabajos luego de la sequía de 1 994. En ese año, no llovió seis meses.

Los pastos estaban secos, las vacas, raquíticas, y  la producción de leche bajó. En  la acequia Chagrasacha  el caudal disminuyó de 800 a 250 litros por segundo.

Esta acequia abasteció varias décadas  a  los pueblos de la zona.

Durante cuatro años,  los campesinos   construyeron 27 km del canal. Salomón Carrillo es uno de los mejores amigos de Constante. Él también tiene  las manos callosas y duras.  

“Este trabajo nos costó mucho esfuerzo y sacrificio. En Santa Rita abrimos 2,8 km. Para tener fuerzas comíamos máchica y cuando hacía frío tomábamos  una copita de licor”.

Los líderes de Locha Verde, San Juan, La Lindera, Yadil, Guapate Grande, Guapate Chico…. convocaron a las mingas que se realizaban de   dos a cuatro veces durante la semana.

Cada una duraba ocho horas. “Hombres y mujeres trabajábamos por igual”, menciona Aída Gómez.  “Fueron épocas históricas. ¡Cada vez más gente se unía!”, rememora Hugo Jácome.   “Todo se hizo por el agua. El agua es vida”, agrega Constante.

En 1999, los dirigentes convocaron a una asamblea y  evaluaron el trabajo. Acordaron colocar una cuota para agilitar la obra. Se contrató maquinaria.

Reunieron 120 millones de sucres. Al año siguiente, una parte de las comunas ya accedió al caudal de agua.

El presidente de la Junta de Regantes, Humberto Jácome, afirma que conseguir fondos del Gobierno  ha sido una tarea difícil.
 
El ex presidente Gustavo Noboa  asignó, en 2002,  USD 2 100 000. En ese año, otras 20   comunas tuvieron agua.

Después de un lustro recibieron  USD 6 millones. Lo consiguieron luego de que 600 campesinos  y la Banda Municipal de Píllaro viajaron en buses a Quito, para pedir que un delegado del Gobierno  los recibiera.  El dinero sirvió para construir 22  tanques reservorios y los canales secundarios de abastecimiento. 

Actualmente, 13 000 campesinos se benefician del canal de riego. Falta construir los canales terciarios, para que  2 000 agricultores tengan agua. Los dirigentes siguen haciendo gestiones.  Presentan un  informe el último jueves de cada mes.

No tienen sede. Las reuniones se organizan en la casa de un socio. Allí se difunden las zonas donde hay conexiones clandestinas y las fechas de las mingas para mantener el canal. En el año hay tres mingas, en las cuales  participan todos los socios.

El dirigente Jácome arenga a sus paisanos. “Como sea esta obra debe estar lista el próximo año”. Necesitan USD 8 millones. Arnulfo Constante quiere que se organicen más mingas.
 
“El agua significa todo para nosotros. Los campos están verdes, fértiles…”. Con esas palabras Jácome incentiva a los demás.

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