16 de July de 2009 00:00

1 134 buses no operarán más en Cumandá

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Redacción Quito

El 49,1% de los 9 000 usuarios que recibía la terminal de Cumandá proviene del norte de la ciudad. El 34,5% llega desde el sur y el 13,1%, desde el Centro.

Así lo determina un análisis para la nueva operación del sistema de terminales realizado por el Municipio. En el documento también se establece que un promedio de 8 000 pasajeros aborda las unidades a lo largo de la ruta  urbana. Esto genera conflictos en el tránsito.

Este análisis es uno de los argumentos para que operen a plenitud las estaciones terrestres de Quitumbe y Carcelén, las cuales, según el anuncio municipal, deberían inaugurarse oficialmente hoy. Para el mayor Juan Zapata, ingeniero en Tránsito y vocero de la Dirección Nacional de Tránsito, la habilitación de las dos terminales es oportuna. Afirma  que con el cierre de Cumandá se reducirá en un 20% el número de viajes hacia el Centro.



Tenga en cuenta
Si quiere llegar a la terminal de Quitumbe, en vehículo propio o en taxi, desde el centro norte de la ciudad, por ejemplo La Mariscal, utilizará aproximadamente 40 minutos en el día. En trasporte público, el viaje demora una hora.
Desde el extremo noroccidental hasta Quitumbe se emplea, en bus, dos horas y desde el aeropuerto hasta Quitumbe, una hora y media.
Para llegar de El Tejar hasta Carcelén se emplean 55 minutos.Si el proyecto funciona, acorde a la planificación oficial, en sectores como El Trébol y la avenida Occidental (Mariscal Sucre) mejorará el tránsito.

Según el Municipio, el flujo de buses que ingresa a Cumandá es de 1 134 unidades interprovinciales al día. Adicionalmente, circulan  diariamente en la zona de influencia 1 111 taxis y camionetas y  2 449 autos livianos.

 Zapata señala que la ubicación de las dos estaciones, en los extremos de la urbe, genera la creación de ciudades satélites. “Hasta estos lugares llega el transporte y redistribuye a los pasajeros que deben utilizar el transporte público para desplazarse hacia el centro de la ciudad”. Con ello -explica- se aumenta la capacidad vial de la ciudad.

Pero Alberto Andino, presidente del Colegio de Arquitectos de Pichincha, es más cauto. El experto señala que si bien se mejorará el tránsito en los alrededores de la terminal de Cumandá, todavía no está claro el sistema de integración de la terminal de Carcelén  con los corredores de transporte: Ecovía, Trolebús y Corredor Central Norte. 

“Todos los temas de movilidad deben ser integrales y vemos con pena que esto no se ha dado. Los usuarios no tiene claro cómo llegar a las estaciones, porque algunos corredores no están listos”.

Andino se refiere al Corredor Sur Oriental. La ruta atraviesa la avenida Maldonado y conectaría a la terminal de Quitumbe con La Marín. Todavía no entra en operación por falta de acuerdo con los transportistas.

Actualmente por la avenida Maldonado circulan buses intercantonales (Mejía, Carlos Brito y Joysur). Además de los buses de transporte urbano.“Ese corredor debió inaugurarse en diciembre y serviría para no saturar el Trolebús, pero el Municipio deberá trabajar sobre la marcha para operar ese sistema”, critica Zapata.

Al cambio operacional del sistema interprovincial se suma una transformación cultural. Andino cree que los usuarios tendrán que cambiar su rutina de movilización. “En las circunstancias actuales tendrán mayor incomodidad para trasladarse”.

El alcalde Andrés Vallejo  presentó un plan de transporte para acceder a las terminales. Allí se establece que el Trolebús llegará a Quitumbe. Mientras que a Carcelén lo harán buses alimentadores de la Ecovía y el Trole. Se tiene previsto operar una ruta que conecte a las terminales Quitumbe y Carcelén.

Puntos de vista

Hernán Orbea Arquitecto

Las terminales deben conectarse al Centro

Hay una  nueva lógica de entender la movilidad porque los puntos para desplazarse afuera de la ciudad cambiaron. El riesgo de  esa lógica es que no esté articulada a un sistema de  transporte, como ocurre en la terminal de Carcelén. Allí hay un vacío para conectar a los pasajeros con el Centro.

Por otra parte, la academia ha trabajado en un proyecto para los terrenos de  Cumandá. Se debería construir un parque y un espacio para realizar talleres productivos y artesanales.

Nos obligan a ser más organizados en las rutas

Segundo Caján Conductor

Con la apertura de las nuevas terminales tenemos que cumplir más rigurosamente con los horarios.Las personas del Municipio y la propia Policía nos obligan a ser más organizados en las rutas. 

Además, no podemos recoger pasajeros en las vías. Esto nos ayuda a mejorar nuestros tiempos de recorridos. Pero la gente todavía no se acostumbra a tomar el bus en las terminales y por eso las unidades van vacías. Si no hay pasajeros tampoco hay dinero para llevar a nuestros hogares. 

El Centro Histórico perderá su centralidad

Fernando Carrión Concejal

La salida de la  terminal Cumandá del Centro trae tres impactos. Habrá un desmonte de las actividades económicas que estaban ligadas a la terminal, las relaciones del Centro Histórico con las provincias y cantones y con los extremos norte y sur, se va a modificar. La zona va a perder su centralidad. 

En tercer lugar se debe pensar en un proyecto que revitalice el espacio y el entorno de la av. 24 de Mayo. Hay que analizar bien el proyecto para esa infraestructura.

Las nuevas terminales cambiaron la rutina

Adriana Castro Usuaria

Vivo en el sector de Las Casas, en el norte de la ciudad y todos los fines de semana viajo a la provincia de Carchi. Para mí era sencillo tomar un bus en la av. Occidental. Ahora deberé llegar hasta Carcelén, pero no existe ningún bus que me lleve directamente, porque en el barrio no hay alimentadores ni de la Ecovía, ni del Trole y menos del Metrobús. Esto cambiará mi rutina de viaje. Gastaré más dinero y no podré viajar en la noche. Tampoco podré traer o llevar mucho equipaje.

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