6 de April de 2010 00:00

3 000 perjudicados por un robo en el Monte de Piedad de Cuenca

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Redacción Cuenca
cuenca@elcomercio.com

Estaba  molesto y angustiado. A cada instante se abría paso entre los grupos de perjudicados que se preguntaban cómo ocurrió el robo al Monte de Piedad del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social de Cuenca.

Juan Méndez, de 48 años, había empeñado 184 gramos de oro en esta entidad. Ayer, en la mañana, nadie le informó si sus joyas estaban en las dos bóvedas  violentadas por los delincuentes y cómo le repondrán esa pérdida.



Seguridad inactiva
Ayer,  agentes   de la Policía Judicial, de Criminalística y el Fiscal, Iván Saquicela, recorrieron el edificio en busca de  evidencias materiales y huellas  en  el proceso investigativo. Se cree que  participaron unos 10 delincuentes.
El jefe del   Comando de Policía del Azuay, Edmundo Merlo, se sorprendió al enterarse  que no hubo  ninguna seguridad activada en  el feriado. No fue posible identificar a los malhechores.
Este robo  de magnitud activó los cuestionamientos por el trabajo individual que hace el Consejo de Seguridad Ciudadana y la Policía. No hay un Plan Integral que defina el accionar de cada entidad.
El director      del IESS en Cuenca, Ramiro Ordóñez, vía telefónica desde Quito, adelantó que se hará un inventario de los clientes y garantizó  el pago de las prendas. Aquí dejé 184 gramos de oro que no me los encontré en el camino, es un trabajo de años, herencia de mi familia, sostuvo  Méndez en tono enérgico.
El pasado 23 de marzo se habían cumplido seis meses del emprendamiento de sus alhajas (anillos, cadenas, pendiente, colgantes, pulseras, aretes). La entidad le prestó USD 720, a un valor de USD 6 el gramo, contó. “Una cantidad demasiado baja de acuerdo al valor real y sentimental”.

En la actualidad, el gramo de oro se tasa entre USD 30 y 42. La necesidad obligó a este ingeniero comercial a renovar el contrato por otros USD 700, sin pensar que en feriado de Semana Santa iba a perder este patrimonio. Ni siquiera se precisó el día del robo.

Pero ocurrió en pleno centro Histórico de Cuenca y fue un asalto planificado. Los delincuentes ingresaron por un edificio colindante donde funciona una agencia comercial de diario El Tiempo. De allí se subieron al tercer piso e hicieron un boquete para ingresar al Instituto Social.

Por las perforaciones, la ruptura de las cerraduras y las evidencias encontradas (martillos hidráulicos, suelda autógena…) algunos vecinos creen que el robo se perpetró en dos noches.

En la mañana de ayer, cuando los funcionarios ingresaron a las oficinas, constataron lo ocurrido. En el feriado no hubo guardias y tampoco funcionó el sistema de seguridad (alarmas y cámaras), reconoció  el director del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social de Cuenca, Ramiro Ordóñez.

Además, en rueda de prensa, Ordóñez,  adelantó  que hay 3 000 perjudicados. Además, dijo que el monto inicial del robo es de  USD 1,5 millones. Esa cifra se desprende de los préstamos que se hicieron. Se robaron todo lo que había en las dos bóvedas.

Hernán Ruiz, jefe de inversiones privativas del IESS,  comunicó     que si no se recuperan las prendas, se cubrirá a los afectados con el 130 %   del avalúo por el que fue depositada la joya.

Miguel Toalongo, de 48 años, no lo podía creer. En la mañana, cuando se acercó a retirar sus prendas de oro se enteró del robo. El domingo se le cumplió el plazo y se disponía a recuperar los 59 gramos que había empeñado (anillos, pulseras, colgantes y aretes) por el cual recibió USD 450.

Aquí no hay un funcionario que responda por este atraco, dijo Toalongo. “Yo no acepto dinero, quiero que la Policía busque a los delincuentes para que recuperen nuestras joyas, interrumpió Vilma García, de 57 años, quien había empeñado unos 30 gramos.

La noticia del robo se extendió como pólvora en Cuenca. Algunos clientes hicieron un paréntesis a  sus actividades diarias para constatar lo ocurrido y exigir una respuesta. En la sala del Monte de Piedad (segundo piso), el ruido de los presentes  y los reclamos  cada vez   eran más fuertes.

Ayer, a diferencia del fin de semana, hubo unos 10 guardias de seguridad en el edificio que controlaban el paso de la gente.
Yolanda Simbaña (50) se enteró por una radio local del hecho. Contó que se  obligó a dejar sus joyas (48 gramos) porque necesitaba dinero para la educación de sus hijos. 

En la tarde  la situación se volvió  tensa en el Monte de Piedad y  se  redobló la seguridad. Los perjudicados exigían  respuestas serias.

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