11 de November de 2009 00:00

1 000 hectáreas quemadas en Cuenca

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Redacción Cuenca

El paisaje en la zona rural de Cuenca cambió. Los verdes pastizales se tornaron amarillentos por la sequía y varias montañas están negras por los incendios forestales. Desde el centro de la capital azuaya se puede observar, casi a diario, columnas de humo en los cerros.

Por los permanentes incendios en Cuenca y cantones vecinos como Nabón y Girón, los bomberos no han estado ajetreados desde finales de octubre pasado.

Según el jefe del Cuerpo de Bomberos de Cuenca, Oswaldo Ramírez, entre el 28 de octubre y el 4 de este mes ocurrieron 24 incendios de magnitud. Mientras que desde el 5 de este mes hasta ayer se atendieron entre 12 y 18  al día. Por ello, el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) decretó la alerta amarilla.

Las autoridades del Municipio, Bomberos y del Ministerio de Ambiente coinciden en que las quemas son provocadas. La Comisión de Gestión Ambiental (CGA)   del Municipio lleva un registro de más de 1 000 hectáreas afectadas, desde el último jueves.

Allí están las 160 hectáreas de vegetación que se quemaron en el sector de El Verde, de la parroquia Turi. Mujeres y hombres con ayuda de machetes y picos abrieron trochas y cortaron las ramas de los árboles prendidas. Los vecinos y los bomberos apagaron el fuego durante dos días.

En esa tarea se involucraron María Duchitanga, María Guayllas, Flor Zhingri y Pablo Cruz, oriundos de Agchallacu, para evitar que las cenizas contaminen las fuentes de captación de agua.

A Duchitanga, de 49 años, le cuesta creer que este incendio fue provocado por algún vecino. “Estamos dispuestos a colaborar con los bomberos, porque las fuentes de agua están en riesgo”.

Según el director del CGA, Franklin Buchelli, se perdieron importantes zonas de bosques primarios. Le preocupa que en la última semana las llamas llegaron a las inmediaciones de zonas donde nacen las fuentes de agua.

Pone como ejemplo a Yanacocha, de la parroquia Victoria del Portete. Allí predomina la vegetación de páramo y 500 hectáreas estuvieron en riesgo. También en Chultipununa y Mamatomasa, en la zona de amortiguamiento del parque Nacional Cajas.

Buchelli y Ramírez calculan que el 90% de los incendios es provocado, lo que generó una alta contaminación ambiental y quemó importantes especies en flora y fauna de la zona andina.  

Ramírez informó que por el intenso trabajo, dos de los 18 vehículos para intervenir esos incendios están dañados y necesita USD 1 400 para repararlos.

A esto se suma la carga laboral de los 230 voluntarios, por las emergencias. “En esta tarea se termina agotado y hasta asfixiado, por el humo que inhalamos”, dijo el bombero Freddy Coronado.

Por lo general, los bomberos tienen problemas para apagar el fuego por las dificultades de acceso a varios sitios. En estos casos reciben el apoyo del Ejército y de la comunidad. Eso ocurrió en el sector de El Verde, Turi.

Ayer, los bomberos y el Ejército intervenían en un incendio en Dos Chorreras, vía al Cajas. También hubo emergencias en Zhucay, Llacao, Cumbe, Gañansol... En este año en Cuenca se reportaron 470 incendios forestales.

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